Un empleado recibe 100€ por hacer un producto, el empresario lo pone a la venta por 200€ y no consigue venderlo. Tras un tiempo consigue venderlo por 80€ ya que es el precio que ha marcado el mercado, es decir, el precio que esta dispuesta la gente a pagar por dicho producto. La conclusión es que el empleado ha sido pagado más valor por su trabajo del que ha generado para el empresario. Se ha destruido valor.

Tras esta afirmación mucha gente puede sentirse herida e incluso enfadarse. Se lo llevan a lo personal y realmente no entienden el porque. Su trabajo no esta siendo menospreciado, el empresario ha hecho un calculo de valor erróneo.

Vamos a repasarlo.

En este caso cuando el empleado es pagado 100€ por hacer un producto, ¿cuando se crea valor?. Se crea valor cuando ese producto sale al mercado, mientras tanto es una inversión de 100€ para el empresario el cual tratará de poner en el mercado por una cantidad que le deje suficiente margen para pagar sus gastos.

Siempre se ha dicho que el valor lo pone el mercado y si el mercado no quiere ese producto es que no tiene valor para la gente. Por eso sigue siendo una inversión.

La cuestión es que la gente se siente atacada por el hecho de que no han creado valor para la empresa, y aunque suene fuerte, es así. 

Pero, ¿cual es el problema?. Ellos han hecho su trabajo perfectamente y han sido remunerados, han establecido un intercambio de valor, tiempo por dinero. Que el empresario se haya empanado es su problema. Sigamos con el ejemplo.

Con el tiempo se da cuenta de que no puede venderlo por un precio superior a 100€, y debe venderlo por 80€ y así recuperar parte de su inversión. Por lo tanto no es descabellado pensar que el empresario pagó 20€ más de valor a su empleado.

¿Es difícil de entender que el empleado ha recibido más valor del que ha obtenido el empresario por su trabajo? Recuerda que para que una transacción, de lo que sea, tenga efecto debe haber un desacuerdo en el valor. El trabajador prefiere invertir ese tiempo y obtener los 100€, y el empresario prefiere obtener el producto terminado sin complicaciones y ponerlo al mercado. Cada uno valora una cosa más que la otra.

Trabajador y empresario reciben el valor esperado y la transacción es fructífera. Hasta ahí todo genial, pero falta la tercera pata. ¿Querrá una tercera persona ese producto por un valor mayor al que ha pagado el empresario a su trabajador?. En este caso no, la tercera pata (el cliente) recibe el producto por 80€ que para el tiene más valor que si tuviera que hacerse el mismo ese producto, pero el empresario recibe menos valor del esperado, sigue habiendo un desacuerdo en el valor pero esta esta vez se destruye un poco por el camino.

Si alguna vez te dicen que no has generado valor para tu empresa no te ofendas. El valor no debes generarlo tu. Si creas un producto o eres un dependiente, el valor será generado más tarde a la salida al mercado,  y tu serás remunerado conforme a tu tiempo, convenio y nivel de vida de la sociedad en la que te encuentres. El valor para ti lo generas tu intercambiando tu tiempo por ese dinero.

Si tuviéramos que ser remunerados conforme al valor que generamos para quién trabajamos, ¿podría funcionar?

PD: Si haces una búsqueda rápida en Google poniendo “generar valor” verás que la mayoría de enlaces y artículos escritos van orientados a los propietarios de negocios y productos.